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Caso año 2005: Volkswagen: en el fango de la corrupción El consorcio automovilístico Volkswagen remecido por un escándalo de corrupción, que amenaza con salpicar hasta lo mas alto.

El escándalo de corrupción en que se halla Volkswagen, la empresa automovilística alemana por excelencia, supera en detalles a cualquier novela negra: un jefe de personal (Helmut Schuster) de una filial en el extranjero (Skoda en República Checa) exige dinero de empresas suministradoras para concederles contratos. El asunto explota, y tiene que dimitir por ello, y el presidente del consorcio (Bernd Pischetsrieder) ordena una investigación exhaustiva.

En el ramo automovilístico desde la cuna (su tío abuelo, Sir Alec Issigonis, fue el creador del Mini), Pischetsrieder ha hecho rodar ya varias cabezas de alto nivel por oponerse a sus planes de reestructuración. Los que más frenan sus proyectos son los sindicalistas del comité de empresa del poderoso consorcio. Casualmente, durante la investigación del caso Skoda sale a relucir que el jefe del comité de empresa (Klaus Volkert) está envuelto en los asuntos oscuros de Schuster. Volkert dimite “voluntariamente por razones de edad” y no está para nadie, tampoco para el sindicato metalúrgico (IG-Metall) de cuya Junta Directiva es miembro.
Entre tanto, los indicios en contra de Schuster y Volkert van aumentando: en India, Angola, República Checa, Luxemburgo y Suiza existen empresas fantasmas que negocian con Volkswagen, y cuya holding está, por supuesto, en Suiza. Schuster y Volkert (y otros cuyos nombres aún no salen a la luz) estarían detrás de ellas desde el año 2001. El presidente de IG-Metall (Jürgen Peters) se indigna públicamente, contra Volkert.

Diversión al más alto nivel

El escándalo sube de tono. La prensa investiga y lodo salpica para todos lados. Aparecen testigos bien informados y anónimos afirmando que desde hace décadas la gerencia del consorcio invita a todo el Comité de la empresa a pequeñas vacaciones a Brasil, con
prostitutas de lujo y jet privado. Recibos de hasta 30.000 euros por los servicios de una prostituta habría firmado la gerencia de VW. Una de las firmas pertenece al jefe de personal (Peter Hartz). Casualmente, no hay ciudadano alemán que no conozca ese nombre: Hartz diseñó las controvertidas reformas sociales que al canciller Schöder, muy probablemente, le costarán el puesto.
Y el Consejo de Vigilancia siempre lo supo

Finalmente, el lodo del escándalo alcanza otros peldaños de la escalera del poder. Si la gerencia de VW estaba al tanto de todo y compraba el visto bueno de su comité de empresa, el Consejo de Vigilancia también siempre lo supo.
Fuente: DW-World.de