Language | | |

En mi experiencia como Headhunter y profesor de Ética en el MBA he recibido muchos testimonios de malas prácticas que atentan contra la ética y los valores de la empresa.

Las empresas viven de su reputación. En una sociedad en que los consumidores, proveedores y empleados están cada vez más informados, se hace cada vez más costoso para una empresa permitir conductas que no sólo vayan en contra de las normas legales, sino también en contra de los principios y valores éticos que la sociedad les exige.

De alguna manera, el caso de La Polar nos servirá como sociedad para remover de las empresas una serie de prácticas que hacen un enorme daño a ellas mismas. No se trata sólo de repactaciones unilaterales, sino de –además- temas como hacer trampa para cobrar bonos, cocinar la contabilidad, pagos de comisiones por ventas truchas, rendiciones de gastos con recortes, mal trato de personal a cargo, activar gastos para mejorar utilidad, etc.

El tema de mantener una cultura de “tolerancia cero” con la corrupción, las conductas poco éticas y eliminar cualquier atisbo de fraude o engaño, es la principal responsabilidad del propietario (si lo hay), del directorio y de los ejecutivos de la empresa. La competencia número uno esla INTEGRIDAD.

Los americanos llaman “TONE of the TOP” a la importancia que debe dar el directorio y el CEO a estos temas éticos. El tono del directorio no puede ser el de un grupo de amigos que se reúnen a ver los números de la empresa, jugar a ser los inteligentes y a tirarse flores sobre su última aparición en la prensa. Debe preocuparse de que la empresa genere valor y este vaya a los accionistas, empleados, clientes y proveedores. Esa es la clave para implementar buenas prácticas éticas en la empresa.